Al Andalus es el nombre con el que se conoció el nuevo
Estado Islámico que fundaron los musulmanes en
la Península Ibérica.
La
dieta es la base del tratamiento, o
incluso todo el tratamiento, si la enfermedad
no pide recursos más enérgicos.
Y, en tanto que preventiva de la enfermedad, la
dieta se configura como higiene, cuyas reglas
se ordenan según la peculiaridad biológica
del individuo, su actividad o profesión,
y la estación del año.
El
médico musulmán agregará,
además, como complemento de la antropología
fisiológica su concepción biológica
u organísmica de la sociedad de los hombres,
es decir, ésta es entendida como un organismo
susceptible de perfección, en el cual el
rey es el corazón; su lugarteniente el
cerebro; su tesoro la memoria y la imaginación;
los informadores de lo que acontece, los sentidos;
y los servidores de la cocina, los proveedores
de víveres y los informadores de los gastos,
el hígado. Paralelamente, el buen político
es el buen padre de familia, y éste el
buen médico.
Así
argumenta el médico granadino, Ibn
al-Jatib (1313-1374) en su libro de higiene:
""Has
de saber que el ser humano -según ha sido
establecido en el lugar pertinente- es como un
reino en sí mismo independiente. El rey
es el corazón. El senador, la capacidad
reguladora de su fortaleza y de sus tesoros, es
decir, el cerebro. La memoria su tesoro. La imaginación,
el encargado de llevarle las noticias y el que
las eleva a su sitio de honor. Los cinco sentidos
son su ejército, que se reparten para la
custodia de las distintas regiones del reino y
de las zonas de las provincias, estando al servicio
de lo que pueda acontecer a éstas.....
Las capacidades naturales, que están en
el hígado, son los servidores de los gastos.....
De esta forma llega todo por el camino del conocimiento,
que es el nervio, hasta la fortaleza..... lega
al sentido común. Este decide el asunto
después de la detallada exposición
del secretario, es decir la imaginación,
y lo prepara para el ministro, o sea, la capacidad
reflexiva...."
Y
sigue el recorrido, según la gravedad del
asunto, por la memoria, la voluntad, órganos,
músculos, comprobación de la noticia
y actuación en consecuencia.
En
distintos apartados de su libro de higiene afirma:
El
nutriente fue creado con un alimento y un orden
establecido con el fin de prolongar su permanencia
en la vida en el mejor estado posible de salud,
y no fue creado para estar dañado...
por ello debe seguir la máxima que establece
el sabio: la gente vive para comer y yo como
para vivir...
Los
apetitos on el arma del demonio, los males del
mundo, del hombre, los enemigos del alma y del
cuerpo sin distinción de generaciones,
épocas, regiones o países, los que
transgreden en los seres los límites de
la equidad y los desvían de sus sendas...
lo mismo que los deseos del espíritu están
dispuestos al infortunio en la vida eterna, así
también, los apetitos a los que aquí
nos referimos se hallan predispuestos al infortunio
presente. ¡Cuán excelente es el que
dice:
¡Oh
el que come siempre que lo desea
Y trata de injuriar a la medicina y al médico!
Todo fruto que plantas, recolectas,
observa, pues, la enfermedad próxima
porque la dolencia de cada día está
vinculada
con los alimentos del mal como los pecados.
DiceAverroes
en su opúsculo
sobre la conservación
de la salud
La preservación
de la salud depende de dos cosas: el cuidado
de la buena digestión y el cuidado de
la evacuación de los excedentes del cuerpo.
El
primer objetivo se logra seleccionando los alimentos
adecuados para el organismo tanto en calidad
como en cantidad, y el momento conveniente de
su ingestión y distribución.
El
segundo, la evacuación de los excedentes
ha de cuidarse tanto como el primero, y se efectuará
de dos maneras, esto es, mediante el ejercicio
o mediante la ingesta de medicamentos que expelan
los excedentes del cuerpo.
La
medicina árabe demandaba la necesidad de
un nutriente que sustituya, reemplace y compense
las partes que del cuerpo se desintegran en humo,
vapor, orina, sudor y desecación interna,
a través de un proceso de asimilación
de los alimentos a la naturaleza propia del organismo;
pero condena el exceso de la ingesta o de cualquier
otra acción en prosecución de obtener
una vida saludable.
De
este modo afirma, Razi (865-932),
en su libro de la Introducción
al arte de la medicina (p. 141):
los
tipos de causas generales asociados a la salud
y a la enfermedad, a las que los antiguos llaman
el germen de los alimentos son: aire, comida
y bebida, sueño y vigilia, reposo y movimiento,
inanición y repleción, y los estados
anímicos - algunos añaden el coito
y el baño...
Estos
elementos cuando están dispuestos en
la medida adecuada tanto por lo que atañe
a la calidad como a la cantidad, y son utilizados
en el momento preciso, preservan la salud y
la originan. Pero si se emplean en contra de
ese equilibrio, guardan la enfermedad y la originan.
Y
Averroes (1126-1198), al glosar el Poema de la
medicina de Avicena dice:
la
necesidad del alimento viene demandada por la
calidez ígnea de la que el ser se compone,
y al igual que el fuego en tanto que así
es necesita de un combustible permanente porque
en otro caso se apagaría, el cuerpo del
animal requiere también un nutriente de
manera constante, que será en mayor cantidad
en los niños dado que al poseer sus cuerpos
una mayor calidez -como dice Hipócrates-
realizan mayor combustión; les siguen los
jóvenes, después los adultos, y
posteriormente los ancianos, quienes al poseer
escasa calidez, requieren poco combustible.
(Extractos
de " LA DEUDA OLVIDADA DE OCCIDENTE. Aportaciones
del Islam a la civilización occidental"
de Francisco Vidal Castro (coord). María
de la Concepción Vázquez de Benito
- Fundación Ramón Areces.
La
dieta era la base del tratamiento
Hamam,
o, baños árabes de la Alhamnra de Granada
lugar de origen del médico andalusí Inb al-Jatib.
Avenzoar
Abd al Malik (Averroes) (1126-1198)
Avicena
(980-1037) Abu Ali al-Husain Ibn Abdullah ibn Sina