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La
flor del naranjo, es de color blanco y su olor es muy intenso
y dulce.
Las
flores se recolectan a mediados o finales de Marzo, cuando
se acaban de abrir o estando todavía encapulladas. Se ponen
inmediatamente a secar a la sombra, bien esparcidas sobre
telas porosas que dejen pasar el aire, o sobre enrejados metálicos,
y en lugar bien ventilado.
Otra
forma de recolectarlas sin perjudicar la futura cosecha de
naranjas, es poniendo, bajo el árbol de
naranjo, varios sacos durante el mes de mayo, para
que los pétalos caigan. Luego, se secan a la sombra y se guardan
en tarros.
Las
flores contienen aproximadamente del 0,03 al 0,04 % de esencia
de ‘neroli’, de
composición muy compleja y gratísimo olor. Además poseen un
principio amargo, betaína y flavonoides. Dicha esencia es
de color amarillento o parduzco, de sabor primeramente dulce
y después amargo.
Las
que vayan a usarse para extraer la esencia o fabricar el
‘agua de azahar’ se utilizan
inmediatamente, estando frescas. Esta famosa agua de azahar
se usaba para aromatizar dulces, refrescos, platos gastronómicos
y contra el dolor menstrual, se toman 100 gramos de flores
secas y se dejan en agua fresca durante un día, de ser posible
se recomienda destilar el agua en un pequeño alambique para
conservarla más tiempo.
También
se obtiene destilando en corriente de vapor de agua las flores
frescas del naranjo amargo. Una vez destilada se conserva
en frascos de vidrio, a veces de un bello color azulado, y
lo más llenos posible. Debe guardarse en un lugar fresco y
protegido de la luz.
Es
un líquido transparente, incoloro, con olor aromático característico,
sabor algo amargo y reacción neutra o ligeramente ácida al
tornasol. Con el tiempo, por la acción del aire, de la luz
y de los microorganismos, amarillea, se hace viscosa y se
forman sedimentos. En estas condiciones no debe utilizarse.
En
los países musulmanes del norte de Africa, el ‘agua de
azahar’ se utiliza para la elaboración de repostería a
base de almíbar, miel y almendras, y en el café turco se echan
unas gotas antes de tomar el primer sorbo. Esta última costumbre
es herencia de la presencia otomana en Túnez.
Pero
las aplicaciones del ‘agua de azahar’ no se limitan
a la cocina. Es tradicional en muchos hogares musulmanes tirar
algunas gotas sobre los hombros del visitante como señal de
hospitalidad, transmitiéndole, de ese modo, el deseo de que
vuelva en otra ocasión. Esta práctica también es habitual
en los restaurantes más tradicionales cuando el cliente se
marcha.
En
cuanto a sus propiedades medicinales podemos resumirlas diciendo
que es antiespasmódica, sedante y ligeramente hipnótica. También
carminativa, colerética y tónica.
Se
utiliza en casos de insomnio, tanto de niños como de adultos,
gases intestinales, espasmos digestivos -es un excelente remedio
para el cólico infantil-, nerviosismo y palpitaciones. También
está indicada en el síndrome del "colon irritable",
que produce dolor y trastornos del tránsito intestinal.
Es
un remedio para las personas con la tensión
baja. Esta última virtud la hace muy recomendable en
los desmayos y desvanecimientos, sobre todo de la mujer.
Para
disimular su sabor amargo se echa sobre terrones de
azúcar que se saborean lentamente en la boca, o sobre agua
azucarada.
Eventualmente,
y con los mismos efectos se puede preparar una infusión
con una media docena de flores por cada taza. Además el agua
de azahar pura, también conocida como agua del Carmen, es
un buen remedio contra los desmayos.En cuanto al ‘agua
de azahar’, .
Se
puede también fabricar un "jarabe"
de flores de azahar disolviendo en frío 625 gr. de miel (si
fuera azúcar serían 950 gr.) en 500 gr. de agua de azahar,
que luego se filtra. O usando una proporción de 36 partes
de agua de azahar por 64 de azúcar.
También
se puede añadir a tisanas de otras hierbas que potencien alguno
de los efectos que acabamos de mencionar. Por ejemplo a infusiones
de melisa, de tila, etc. La dosis es de una cucharita o de
20 a 25 gotas en cada toma. Los niños la mitad de la dosis.
La dosis de 10 a 45 gr. por día, es útil contra dolores de
cabeza, favorece un buen funcionamiento del estómago y es
ligeramente sudorífico.
La
esencia de azahar, obtenida destilando las flores
y separando luego por decantación el agua (que pasará a llamarse
‘agua de azahar’) de la esencia. La palabra «azahar» como
dijimos viene del árabe. La mayoría de las lenguas europeas
sin embargo dan a esta esencia el nombre de neroli, cuya
etimología es incierta. Algunos lo relacionan con el emperador
Nerón, mas hoy prevalece la teoría que ve su origen en una
tal Anne-Marie, princesa de Nerola.
Es
una de las esencias más refinadas, y su precio así lo indica.
Se usa sobre todo para fabricar bases para las mejores aguas
de Colonia, donde suele mezclarse con otras esencias: espliego,
bergamota, sándalo, etc., así como en la confección de perfumes
de gran clase. Su color es amarillo pálido y tiene un gusto
amargo, sugiriendo una posible acción en el corazón y el intestino
delgado.
Entre
los aceites esenciales, el de azahar figura en primer plano
como sedativo-antidepresivo; puede
emplearse contra el insomnio, la histeria, la ansiedad y la
depresión. Apacigua la mente, retardando su actividad.
Ejerce
también un notable influjo en el corazón al reducir la amplitud
de las contracciones del miocardio; de ahí su uso en el tratamiento
de las palpitaciones y otras modalidades de espasmo cardíaco.
Esto
lo hace asimismo eficaz en estados de pánico, histeria y excitabilidad
aguda, como se ve en algunos individuos que se alteran sin
motivo justificado o pierden los estribos por una nimiedad.
No cabe duda que el azahar es un valioso remedio para el shock,
el miedo repentino y todo cuanto entraña un esfuerzo brusco
y suplementario para el corazón.
Igualmente
es bueno contra la diarrea crónica que resulta de una prolongada
tensión nerviosa o del temor. Su acción es lenta pero segura.
Se
ha utilizado también en casos de calambres, contracturas musculares,
tics y tos nerviosa.
La esencia de azahar tiene
efectos pronunciados en la piel.
No irrita en absoluto, pudiendo tratarse con ella toda clase
de comezones, enrojecimientos, etc. Se la considera muy útil
para pieles secas y allí donde ha habido ruptura de vasos
sanguíneos. Es uno de los aceites, junto con el de espliego,
que actúan directamente en el tejido celular cutáneo, estimulando
la regeneración de las células (efecto "citofiláctico"). El
baño de esencia de azahar, verdadero artículo de lujo,
apenas tiene rival como relajante y desodorante.
La
dosis de esencia de azahar para uso interno es de 3 gotas,
3 veces al día. Se vierten sobre un poco (media cucharilla)
de azúcar morena, o sobre miel, agua azucarada, zumo de frutas
o infusión, y se toman con el estómago vacío o, tratándose
de problemas del aparato digestivo, después de las comidas.
Para el insomnio usar 3 gotas en una infusión de hojas de
naranja o limón antes de acostarse.
La
flor seca se prepara en infusión.
Para ello basta verter una taza de agua a punto de hervir
sobre media docena de flores frescas (lo ideal), o una cucharada
sopera ó 10 gr. de flores secas, tapar el recipiente con un
platito boca abajo y dejar reposar unos 15 minutos. Luego
se cuela y se endulza como se prefiera, pero lo ideal sería
usar miel de azahar. Se toman 2 ó 3 tazas al día.
Las
virtudes de esta infusión
vienen a ser las mismas que las del ‘agua de azahar’, que
a continuación comentaremos. Sus usos más tradicionales y
conocidos son como sedante nerviosa, antiespasmódica (histeria,
dolores abdominales, hipo), carminativa (gases intestinales)
y anti-diarreica.
Una
infusión concentrada de las flores (1 ó 2 cucharadas soperas)
en el biberón constituye un remarcable calmante de los bebés
nerviosos y algunas veces suprime los dolores de vientre
que les provocan fuertes llantos (normalmente por gases
durante los primeros tres meses de vida).
Para
potenciar sus efectos sobre el sistema nervioso pueden añadirse
a la infusión de azahar otras plantas nervinas como la tila,
la melisa, etc., o una cucharadita de ‘agua de azahar’.
Finalmente,
mezclando las flores frescas con semillas de Alcaravea o de
Comino se usan en el norte de Africa para la aerofagia (gases
intestinales) de los adultos.
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