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Abenámar,
Abenámar
moro
de la morería,
el
día que tu naciste
grandes
señales había
Yo
te agradezco Abenámar
aquesta
tu cortesía
¿Que
castillos son aquellos?
¡altos
son y relucían!.
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El
Alhambra era, señor,
y
la otra la mezquita;
los
otros los Alixares
labrados
a maravilla.
El
moro que los labraba
cien
doblas ganaba al día
y
el día que no los labra
otras
tantas se perdía.
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El
otro es Generalife
huerta
que par no tenía;
el
otro Torres Bermejas
castillo
de gran valía.
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| extraído
de: "LA ALHAMBRA bajo la media luna" de L.
Benavides-Barajas - Editorial Dulcinea. |
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