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Los
has hospedado en un aposento del Alcázar Nayd que
se
parece al sol por su luz y su altura.
¡Oh
Alcázar Nayd! Tú eres lo más noble de
las
mansiones,
pues has reunido lo bueno con lo óptimo.
Tu
belleza no tiene parangón con los palacios de Bagdad
y de Gumdán.
Se
han reunido en tí tantas maravillas
que
sobrepasan cualquier idea o pensamiento.
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