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Cuántas
veces he ido en hora temprana a los jardines:
las ramas me recordaban la actitud de los amantes.
¡Qué hermosas se mostraban cuando el viento las
entrelazaba como cuellos!
Las rosas son mejillas; las margaritas, bocas sonrientes,
mientras que los junquillos reemplazan a los ojos.
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