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Se
amasa la harina con un poco de agua, luego se completa su
masa con aceite y después se hace con un trozo de ella
panecillos delgados, que se extienden con una caña,
como unos veinticinco panes delgados y se ponen en el fondo
de la almojábana, si se ha hecho; luego se reúnen
y se retuercen y se sopla en ellos.
Luego
se hace por segunda vez y se abren para que se hagan hojas,
y cuando se pone el queso en ellas, pon una capa de él
y un pan delgado -raguïf- y luego otra capa y
raguïf.
Se
pone dentro de ella unos tres raguïfes y se cascan
sobre el queso unos dos o tres huevos batidos y se pone también
de la corteza del queso en su fondo, según lo que acontece.
Luego
se tapa y se reboza todo con clara, y se envía al horno
en una olla grande de barro, en la que se cuece, y cuando
has cocido en ella crema y mantequilla cúbrela un rato
hasta que se embeba y cómela: que aproveche.
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