Al Andalus es el nombre con el que se conoció el nuevo
Estado Islámico que fundaron los musulmanes en
la Península Ibérica, y su zona este se denominó Xarq al-Andalus.
En
"Las mil y una noches" se cita
una especie de turrón, semejante al denominado "turrón
imperial" de España. El Turrón
llegó a España con los árabes
y de Cataluña pasó a Italia y a
Francia por vía marítima. La primera
mención del turrón en Italia se
data el 1549, sin embargo, en España aparece
en una carta de la reina María de Tarstámara
a las monjas del monasterio de Santa Clara de
Barcelona en 1453.
La almendra y la miel ya fueron utilizados durante la dominación árabe de la península ibérica para la fabricación de numerosos dulces. En la actualidad gran parte de la repostería española (sobre todo en las regiones del sur) aún mantiene gran parte de este legado con dulces como el turrón o el mazapán.
En el norte de África también se conserva una repostería tradicional basada en la miel y los frutos secos.
El
origen de la palabra castellana turrón
no está totalmente determinado, existen
dos teorías etimológicas. La primera
la hace derivar del catalán "terró",
que a su vez deriva de tierra por su aspecto de
conglomerado. Según esta teoría
el castellano tomó la palabra del catalán
al ser normal la asimilación de la "e"
a la "o". La segunda etimología
asegura que la palabra turrón deriva del
castellano antiguo "turrar" ("tostar")
que a su vez procede del latín "torrere".
En
la Edad Media, tanto los árabes como los
judíos, denominaban "alajú"
a un dulce semejante a los actuales turrones.
En Marruecos todavía se elabora un dulce
llamado al-hasu (recordemos que
en árabe la "h" tiene un sonido
similar a la "j"), muy similar
al turrón de Agramunt.
En
el siglo XI aparece la denominación catalana
de "torró". En el siglo XIV,
en el glosario de recetas de cocina conocido como
"El Llibre de Sant Sovi", habla de los
"torrons a malaltes" o turrones
para enfermos.
En
el siglo XV el turrón se convirtió
en el postre por excelencia de la Navidad en toda
la cuenca mediterránea. A finales de siglo,
en 1492, cuando los Reyes Católicos conquistaron
Granada, se obsequió con turrón
a los músicos que participaron en las celebraciones.
Pero, hasta el siglo XVIII no aparece documentado
un maestro turronero en la villa de Agramunt. En
una escritura de compra-venta fechada el 2 de julio
de 1778 se cita a un tal Miguel Balcells, como turronero
de Agramunt.
En
el siglo XIX comenzó la expansión
internacional de los turrones de Jijona y de Alicante.
Las primeras turronerías fuera de España
se establecieron en La Habana y desde allí
el turrón alcanzó los mercados de
EE.UU. y Sudamérica. En los felices veinte,
la mecanización de las empresas, llevó
de nuevo a una fuerte expansión de los
mercados al aumentar considerablemente la producción.
En aquellos días nacieron las grandes marcas
del turrón.
Entre
las muchas variedades de turrón, los más
consumidos son el de Jijona, el de Alicante, y
el Agramunt. En España no se entiende una
Navidad sin este dulce.
Turrón
de Jijona y turrón de Alicante
El
turrón de Jijona (llamado
popularmente "blando") y el turrón
de Alicante (llamado popularmente
"duro") poseen denominación
de origen y se obtiene tras la cocción
de miel, azúcares y clara de huevo, y el
posterior aditamento de almendra pelada y tostada,
y posteriormente amasada. Esta masa, así
elaborada, se coloca en moldes de forma rectangular.
Las
almendras utilizadas en la elaboración
de estos turrones deben pertenecer a las variedades
"valenciana", "mallorca",
"marcona", "mollar", y "planeta".
En la categoría "suprema" el
turrón de Alicante debe contener un 60
% de almendra y el de Jijona un 64 %.
La
miel ha de ser pura de abeja y proceder de la
misma zona que la almendra. El azúcar,
por norma, pertenece a la variedad "blanquilla".
Los huevos deben ser frescos para obtener una
yema semiliquida.
La
elaboración de los turrones de Jijona y
Alicante es completamente artesanal y depende
en gran medida de la habilidad del maestro turronero
para trabajar la masa resultante de la mezcla
de los productos.
El
maestro turronero controla la temperatura y el
tiempo de batido y cocción, hasta lograr
el punto deseado. Para ello solo contará
con su propia experiencia, conseguida tras largos
años de trabajo y, en ocasiones, con secretos
que se transmiten de generación en generación.
Así puede entenderse que el maestro turronero
sea el eje de la producción de turrones
incluso en las grandes empresas del sector.
La
escasa tecnología empleada en la elaboración
del turrón se reduce a una serie de máquinas
y herramientas diseñadas por los mismos
fabricantes; una batidora-cocedora, y el "boixet"
o recipiente donde se bate, cuece y arremata la
mezcla. En la actualidad estos recipientes se
construyen de acero inoxidable y la leña
y el carbón, que antaño servían
para la cocción, se han sustituido por
otras fuentes de energía más limpias.
En
la fabricación del turrón se consideran
esenciales el punto de cocción y el arrematamiento;
la homogeneidad del tueste de la almendra; el
caramelizado de la mezcla de miel, azúcares
y clara de huevo; y, por último, el equilibrio
en la distribución de sus componentes.
Para la cocción se introduce de 50 a 60
kg. de masa cada perol y se añaden las
almendras peladas y tostadas. Se cuece a temperatura
moderada mientras se golpea acompasadamente con
el mazo de madera para lograr la compacidad y
cocción deseada.
El
Torró d'Agramunt
Los
turrones de Agramunt gozan de gran popularidad,
se comercializan bajo el sello de calidad de Indicación
Geográfica Protegida, y se elaboran con
productos de primera calidad como las avellanas,
la miel, el azúcar y la clara de huevo.
Estos ingredientes, una vez mezclados, se colocan
entre dos obleas, forma tradicional de presentar
el turrón de Agramunt.
Para
su elaboración se seleccionan las mejores
avellanas, miel y huevos. Estos ingredientes se
mezclan, a excepción de las avellanas,
hasta formar una pasta. En el momento de añadir
las avellanas, se aparte del fuego el perol y
cuando la pasta se enfría un poco se añade
la misma cantidad de avellana que de miel, para
acto seguido remover la mezcla con la ayuda de
una pala o remo.
Tras
conseguir una mezcla homogénea la pasta
se deja reposar y después se introduce
entre las obleas para dar como resultado las cocas
o turrones de Agramunt.
La
popularidad de este turrón, principalmente
en Cataluña, hace que mucha gente se desplace
a la localidad leridana de Agramunt para adquirir
este dulce cuya tradición se pierde en
la noche de los tiempos, pero su forma de elaboración
artesanal y los productos que lo componen no han
variado con el paso de los años.
Fueron
los payeses que acudían a los mercados
de fuera de la provincia de Lleida y llevaban
consigo turrones de Agramunt los que iniciaron
su popularidad.
La
aceptación de este producto en la feria
de Navidad que se celebra en Barcelona, ayudó
a consolidar la fama del turrón de Agramunt.
(Extractos
de: PRODUCTOS CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN:
" PRODUCTOS DEL CAMPO. Frutas, Turrón,
Avellanas, Chufas y Azafrán, " de SUASETA
ediciones.